Pasado Martorell, la autopista y el ferrocarril que van de Barcelona a Tarragona giran a poniente i poco después se produce un cambio de paisage claramente perceptible: entramos en una extensa plana, perfectamente delimitada entre dos ileras de montañas, más cerca y bajas de las que nos quedan a la izquierda (sierra d’Ordal i Garraf), más lejos i altas las de la derecha (sierra Prelitoral); la plana aún está dominada por los cultivos, especialmente de viña, que destacan omnipresente. Si venimos del Sud, al llegar a los alrededores del Vendrell, tenemos la misma percepción, que aún resulta más escenogràfico por lo espectacular talón de fondo que pone la inconfundible silueta de Montserrat. Estamos, no hace falta decirlo, en el Penedés. Este paisaje placido goza de un clima mediterráneo suave, con los rigores veraniegos moderados por la llegada de la brisa del mar, y con lluvias no muy abundantes que cae más por la primavera y especialmente en el otoño, preocupando a la gente que en esas fechas hace la barema.

Dividido tradicionalmente en Alt i Baix Penedés- a los cuales haría falta añadir lo marinera que es la comarca del Garraf- el Alt Penedés se inicia a la localidad de Gelida y acaba a la de Castellet. Predominan los municipios que se encuentran totalmente en la plana, conjuntamente con los que se encuentran totalmente en la plana, conjuntamente con las que se encuentran encima de la plana i las cordilleras laterales; solo unos pocos son exclusivamente montanéenos. La capital, Vilafranca, está situada al centro de la plana, ligeramente sobresaliente ya que es la pariente de las aguas entre el Foix y la riera de Ribes que drenan buena parte de la comarca y van directas al mar; por el contrario, el sector más levantino desemboca a la Anoia, especialmente a través de dos afluentes: el Riudebitlles y el Lavernó.

Las montañas del Prelitoral forman alineaciones alargadas y de formas suaves: son las sierras de Mediona, Font-rubí, Torrelles y Pontons. Por detrás de él sobresale la de Ancosta, que frota los mil metros, mientras que por delante contrafuertes paralelos de menor altura limitan la plana. Por el lado del Ordal destacan el Montcau y el pico de Agulles de poco más de seis cientos metros y, más al sud, los últimos contrafuertes del Garraf, con el pico del Aliga mirando por encima de las antiquísimas restas de Olèrdola.

La plana ha estado una gran vía de paso de los romanos, que pusieron la Vía Augusta para acceder a la Tarraco imperial; aún con esto la reconquista se paró casi dos siglos y el Penedés fue una especie de tierra de cultivo que nadie hasta el empujón del s.XII. La época moderna la ha recuperado como a vía de tránsito y por los mismos trazos de la Vía Augusta también hemos visto construir carreteras, autopistas y ferrocarriles, incluyendo el de gran velocidad.

Por lo que hace la actividad económica, tanto la primera industrialización como la de la segunda mitad del s.XX pasaron más o menos de largo. Esto ha estado considerado frecuentemente como un lastre por lo que hace el dinamismo y el progreso, pero también, mirado por otro lado, ha permitido conservar un paisaje y un entorno de calidad que han acabado volviéndose un bien preciado. Hoy las cosas están cambiando y se ha puesto en debate cuál es el futuro que más le conviene a la comarca: que peso tiene la industria (creciendo en la actualidad), los servicios, donde se tiene que acercar el sector vinícola de tanta importancia, pero no libre de fragilidad.

Por lo que se acaba de explicar, el Pendés ha estado relativamente poco poblado si se compara con la bien cerca aglomeración barcelonina i las comarcas de su entorno. No obstante ahora el crecimiento es notable hasta acercarse el dieciséis por ciento de sus últimos años. La capital del Alt Penedés, Vilafranca, con más de treinta mil habitantes, concentra dos quintas partes del total de la comarca; el segundo municipio es Sant Sadurní, con diez mil i a continuación viene los Monjos y Gelida cerca de los cinco mil. La mayoría de los municipios tienen entre ocho cientos i dos mil habitantes. Es remarcable la gran cantidad de población dispersa: las masias, rodeadas de viñedos, constituyen uno de los atractivos visuales de la comarca, conjuntamente con las pequeñas masas forestales a las ondulaciones de la plana, la pineda que predomina a las áreas montañosas y algunas extensiones de vegetación de ribera siguiendo las rieras y torrentes.


Datos del Alt Penedés

Extensión: 592 km2
Población: 86.845 h (2001)
Capital: Vilafranca del Penedès: 33.502 h. (2003)
Municipios: 27


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