El Penedés es tierra de fiestas y tradiciones. Evidentemente esto se podría decir de cualquier otra comarca del país, o de cualquier otro sitio del mundo. Pero lo que queremos remarcar es que aquí el folklore es especialmente rico y arraigado. Se ha dicho frecuentemente que las dos fiestas mas intensas de Cataluña son la Patum de Berga y la Fiesta Mayor de Vilafranca, que se han mantenido vigorosas y participativas hasta todo en los recientes años tan negros de la nuestra historia. La Fiesta Mayor vilafranquina es realmente excepcional: con una cadencia que se repite inalterable año tras año, cuenta con las cercavilas mas nutridas del país donde participan hasta 20 bailes. Quien quiera gozar con toda la intensidad la magia de la fiesta popular que no se pierda la entrada de san Félix el día 30 de agosto por la noche, y saldrá ya del todo extasiado si ese mismo día ha podido ser testimonio de la díada castellera que le habrá permitido vivir una de las experiencias más apasionantes y emotivas de la cultura popular.

Este modelo festivo vilafranquino se reproduce, a la escala adecuada, a toda la comarca, a los pueblos, agregados y barriadas: en cualquier de ellos no encontraremos a faltar ni un baile de gigantes, ni un corre fuego diabólico y siempre habrá una jornada castellera. Estos elementos de la fiesta mayor, son bien vivos y a la vez provienen de lejos. El Dragón de Vilafranca, junto con el de Olot, es el mas antiguo que se conservan en Cataluña. Actualmente de dragones y gigantes hay prácticamente en todos los pueblos. También han conocido una gran expansión los grupos de diablos. Uno de los bailes mas atractivos y también muy extendido en el Penedés es el de los Bastons: hay dos grupos censados en el Alt Penedés, y en el Baix hay dos de más antiguas, los del Arboç y de Llorenç. En esta Vila se recuperaron los Falcons el 1942; después se crearon los de Vilafranca que revolucionaron el modelo y ahora hay también en Puigdálber y a Sant Sadurní. Ya hemos comentado los castellers, uno de los más destacados signos identificativos –y a la vez integrados- de la cultura catalana. Nacidos en Valls, a la comarca vecina del Camp, fueron rápidamente asimilados y queridos por los penedesencos. Actualmente en la comarca hay dos grupos de Vilafranca: los Castellers, fundados el 1948, y los Xicots, fundados el 1982. El grupo degano, nombrados los verdes, son uno del los abanderados del país y hasta todo un estudio evaluativo publicado en el 2002 por Josep Bargalló –el actual Consejero de Educación de la Generalitat- lo consideraba el mejor grupo del siglo XX.

Si desean más información sobre los Castellers, descarguen los siguientes PDF sobre el echo Casteller:

Pág.1 - Pág.2 - Pág.3 - Pág.4 - Pág.5

Pasadas las Fiestas Mayores hay otras manifestaciones festivas dignas de comentar, como los encuentros en ermitas o lugares significativos en que tienen lugar el lunes de Pascua y en otros días. También de marcado origen religioso hay los votos del pueblo, como los de Olesa o Vilobí y, vinculando a las fiestas navideñas, y a los pesebres vivientes, como el de las Gunyoles (Avinyonet), salones de infancia, como en Mediona, y en todos sitios cabalgatas de los Reyes Magos: en Castellví bajan del Castellot. Los Tres Tombs los podemos ver en Sant Quintí y en la Gornal. A Sant Sadurní son muy populares las fiestas de los barrios, por la octava de Corpus. Vinculado a la actividad agrícola ha ido tomando importancia la fiesta del mosto, por ejemplo a Sant Cugat, la Múnia o la Rápita, y actualmente aún toma más el Carnestoltes, bien vivo en el Pla, Riudebitlles, Moja, y una largo etcétera.

Las ferias han estado de de siempre una combinación de elementos comerciales y celebraciones festivas. Las de Sant Sadurní, en septiembre, son una muestra bien clara e incluyen la fiesta de la Filoxera; en octubre se celebra la feria del Cavatast, al mismo tiempo que la semana del Cava. A Vilafranca destacan las ferias de Mayo del cariz general, y la gran Feria del Gallo los domingos antes de navidad. En los Monjos tiene lugar en mayo una feria medieval, y en el marco del núcleo antiguo de Castellet se hace el mercado medieval de otoño. Comentando finalmente el Firamercat de Sant Pere Molanta (junio) y la feria artesana de Torrelles (octubre).

Algunas fiestas son bien singulares, como la “escudella” de Santa Lucia de Gelida o la sopa de los pobre de Sant Pere de Riudebitlles, y aun el encuentro nombrado del “pa i l’empemta” que tiene sitio en la ermita de la Salut de Gelida y a la de la Fontsanta del castillo de Subirats. Entre las celebraciones de implantación más reciente hay que comentar el Cavajazz de Guardiola de Font-rubí; en la Granada han convertido una antigua leyenda malvada en la fiesta de la bajada del asno del campanario. Algunas tienen carácter de reivindicativo, como el Correllengua, en septiembre, que recorre diversas poblaciones, y el Terrazel de Sant Llorenç de Hortons, en agosto, una innovadora fiesta que quiere exaltar los valores de la naturaleza y del medio ambiente en un clima lúdico e imaginativo.
 

« Volver atràs