El gótico: el arte urbano que acaba escampandose.
 

En el Penedés la plenitud le llega al los siglos XIII-XIV, que es el momento de la consolidación de las ciudades y de la florecimiento del gótico. El gótico es el arte urbano por excelencia y por esto el mejor patrimonio artístico del momento se encuentra a Vilafranca que ya ejerce su capitalidad. La basílica de Santa Maria, catedral del Penedés es el edificio mas significativo, todo i que su construcción es lenta: comienza engullendo el antiguo templo románico ( del cual es conserva la magnifica porta lateral) y no se consagra hasta el s. XV, momento en que se acaba el alto campanario. Es de visita obligada. Semejantemente ocurre con la iglesia de Sant Joan, de la antigua comanda de los templarios, con exterior románico, pero inscrita claramente dentro del gótico; la tercera gran iglesia de este estilo es la de Sant Francesc, del convento de los franciscanos, de una pureza extraordinaria, i que alberga uno de los tesoros de la pintura gótica catalana: el retablo de la Mare de Déu y Sant Jordi.


Basílica de Santa María de Vilafranca

Pero no solo hay edificios religioso, sino también civiles, comenzando por la casa de la Vila, la fasana lateral del cual data del s.XIV. Aun así los dos más emblemáticos son el del Palacio real, del s.XIII-XIV, donde muere Pedro el Grande y que alberga el Museo de Vilafranca; se encuentra justo delante de santa Maria, mientras que al lado de la basílica hay el magnifico Palacio Baltá comenzado el s.XIV y terminado en el gótico tardío del s XVI. Este gótico tardío produce otros bellos ejemplares civiles como Can Gomá, hoy Biblioteca Torras y Bages o Can Maciá, al lado del ayuntamiento, i nos deja aun el templo de la Trinitat, de finales del s.XVI.

La segunda ciudad de la comarca, Sant Sadurní, conserva de la época solo el campanario gótico, recientemente restaurado, ya que el templo fue del todo modificado. A la iglesia de Sant Martí Sarroca hay el retablo gótico de Roser, mientras que en la arquitectura civil destaca sobretodo el gran palacio de los marqueses de Llió, en el centro urbano de Sant Pere Riudebitlles. Una de las construcciones más singulares que nos ha llegado de la época es el Hospital de Olesa de Bonesvalls, vestido por Cervelló en el siglo XIII por tal de dar albergue a los transeúntes que hacían ruta de Barcelona hacia Vilafranca y Tarragona. De estos hospitales ( en sentido de casa de huéspedes) había una amplia red, pero este es el único de origen medieval que nos ha llegado prácticamente intacto.

La segunda mitad el s. XIV y el XV no fueron muy prósperos por Cataluña: la peste negra, las malas añadas, el cambio dinástico, la guerra civil… El periodo fue especialmente pésimo por los payeses pero al final de este siglo, en buena parte gracias a la sentencia de Guadalupe (1462) que ponía fin a luchas de las servitudes remensas, el campo catalán se reanimó y esto se traducía en el Penedés en un aumento de las construcciones rurales. El gótico se entienda más allá de los núcleos urbanos. Muchas de las mejores masias de la comarca tienen su inicio en este momento y nos han prevenido notables ejemplares, todo y que la mayoría fueron transformadas y mejoradas en los siglos posteriores. Entre las que conservan trazos evidentes de gótico tardío podemos comentar Can Rialb de Avinyonet, Cal Noia de Castellví, el Castillo de la Bleda a Sant Martí, Can Soler a Sant Pere Riudebitlles, i la extraordinaria Torre-ramona de Subirats, de estilo gótico renacentista. Dentro de los actuales núcleos urbanos, hace falta hacer referencia a la Casa del Señor de Gelida, la casa del Castlá de la Granada y la rectoría vieja de Sant Quintí de Mediona.
 

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